COSQUILLAS EN EL CEREBRO AL REIR

Tres pacientes adultos afectados por un pequeño tumor cerebral no canceroso, conocido como hamartoma hipotalámico, padecen desde su juventud unos extraños e intempestivos ataques de risa, que no pueden ser controlados con fármacos. Los pacientes deben de hacer grandes esfuerzos para controlar los ataques de risa, hasta diez o quince veces diarias, evaluando la situación en la que se encuentran para optar por morderse los labios o El hipotálamodar rienda suelta a su risa. Ésta risa patológica de  es similar a la normal, la diferencia es que la risa normal llega a producir lágrimas y  enrojecimiento de la cara, y en ésta risa provocada por el gnomo tumoral de estos cerebros esto no ocurre. Los pacientes describen la sensación que les provoca ésta risa como “un cosquilleo dentro de la cabeza”. Estos pacientes que tienen una inteligencia y un desarrollo cerebral normal, consideran que este deseo de reir es agradable, pero a la vez saben que la risa puede provocar un ataque epiléptico.

Los expertos coinciden afirmando que hay que entender la risa como un medio del cerebro para lidiar con los problemas y desajustes, y no se sorprenden de que un tumor capaz de provocar la risa esté situado en el hipotálamo, la zona donde se gestionan los desajustes, ya sean orgánicos o perceptivos.

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1 marzo, 2011. Etiquetas: . risas. 1 comentario.

EL SÍNDROME DE CAPGRAS

VIDEO SÍNDROME DE CAPGRAS

Arthur, un chico que había sufrido un grave accidente de coche del que se recuperó aparentemente tras tres semanas en coma y una terapia de reabilitación, tenía la crencia y afirmaba que sus padres no eran los verdaderos padres que antes tenía, sino que estos eran unos impostores que se parecían mucho a sus padres. Sus padres alarmados contactaron con el doctor Ramachandran para que estudiara y pudiera solucionar el caso. Arthur padecía el síndrome de Capgras, que se caracteriza en que el paciente se muestra convencido de que algunos de sus allegados son impostores. Ramachandran tras estudiar los síntomas de Arthur y reflexionar sobre su conducta, se le ocurrió que ésta se debía a la desconexión entre dos zonas cerebrales: la que se encarga de reconocer los rostros y la encargada de las emociones. En los lóbulos temporales existen zonas especializadas en el reconocimiento de rostros y objetos, y éstas zonas que se encuentran a ambos lados del cerebro retransmiten información al sítema límbico, situado en las profundidades del cerebro que genera respuestas emocionales a los rostros particulares. Así cuando miramos la cara de nuestra madre, la corteza temporal reconoce la imagen de nuestra madre y transmite la información a la amígdola, que es la puerta de entrada al sistema límbico, para discernir el significado emocional del rostro de nuestra madre, cuando se retransmitirse al resto del sistema límbico, experimentamos los matices de emoción como el amor que sentimos por nuestra madre. Arthur podía conservar normal la ruta de reconocimiento, ya que podía identificar el rostro de sus padres, pero no conservaba normal la ruta que genera respuestas emocionales para los diferentes rostros, la amígdola había quedado dañada, ya que no experimentaría ninguna emoción al mirar los rostros de sus padres. Al no experimentar esa emoción que él espera sentir al ver a sus padres, Arthur genera la explicación absurda de que en realidad ellos no son sus padres, sino impostores que se parecen mucho a ellos.

28 febrero, 2011. capgras. Deja un comentario.